ABC Color MIENTE – El Guerrero Guaraní se suma

Publicado: abril 25, 2010 en General

Fuente:  http://abcmiente.wordpress.com/

Manifiesto Contra las Nuevas Mentiras de ABC Color y A Favor de la Libertad de Expresión

Ante las últimas publicaciones de ABC Color que denuncian intentos de acallar a la prensa empresarial por parte del gobierno de Lugo y de grupos afines que organizan la campaña ABC Miente (ver tapa y primeras páginas de las ediciones impresas del 19 y 20 de abril); como ciudadanos y ciudadanas preocupados/as por la construcción de la democracia y la vigencia de los Derechos Humanos en Paraguay, nos vemos obligados a manifestar cuanto sigue:

–          Que la Campaña “ABC Miente” fue iniciada a finales del 2009 por personas y grupos espontáneamente articulados, autoconvocados por el deseo de cuestionar las mentiras, difamaciones y calumnias que el medio profiere día a día, no particularmente contra el gobierno de Lugo, sino contra cualquier organización social o persona que piense y/o se manifieste contradiciendo a su línea editorial.

Esta campaña fue y sigue siendo totalmente abierta, sin límites organizacionales restringidos, ya que se constituye a partir de acciones que libremente se realizan desde distintos grupos, muchas veces sin conexión de unos con otros (acciones tales como la creación de un blog, la confección de remeras, calcomanías, afiches, graffiteadas, y la adhesión masiva vía facebook, orkut, twitter y otras redes sociales). Esta iniciativa fue vista como un paso para despertar el debate sobre la comunicación y los medios en nuestra sociedad y su fundamental relación con la democracia.

ABC miente, tergiversa, manipula, engaña, muestra medias verdades, pero también lo hacen todos los demás medios empresariales cuando entran en juego sus intereses económicos y políticos. La manera en que lo vino haciendo ABC Color, sin embargo, es quizás la más perjudicial de todas, por el enorme poder económico que está detrás de dicho diario y por la capacidad que tiene de marcar agenda no sólo en los demás medios, sino en las instituciones públicas y la sociedad en general.

–        Que las así llamadas investigaciones de Mabel Rehnfeldt, Nancy Espínola y otros deberían ser un motivo más de descrédito para el medio y para las personas que se prestan a este tipo de de prácticas aberrantes, por ser contrarias al ejercicio responsable del oficio periodístico.

Primero, porque se basan en fuentes probadamente falsas, y ni siquiera se puede presumir que lo hayan hecho de buena fe ya que el documento que sostiene la idea de que el gobierno financia la campaña es un archivo electrónico con el nombre (no la firma) de una persona que desconocía la existencia de la campaña. Alegan, además, que la información se filtró por medio de un funcionario al que no se menciona “por no perjudicarlo”.

Segundo, porque no dan absolutamente ninguna prueba de que se haya cometido delito alguno. No se han encontrado rastros de un solo documento legal que vincule al gobierno con fondos públicos para la campaña y sin embargo se ha tratado el caso como una prueba de malversación del dinero del Estado.

Tercero, porque, al más puro estilo de los pyragues stronistas, han perseguido a dos jóvenes que mandaban a hacer remeras en una serigrafía y las vendían al público a 30.000 guaraníes (después de un largo regateo lo único que han conseguido es comprarlas a 25.000Gs.), sin llegar a probar absolutamente nada que los vincule con la utilización ilegal de fondos públicos. Por la manera de montar la noticia, como si se tratara de un episodio de tráfico de órganos, las personas afectadas por las publicaciones han tenido problemas laborales, familiares y sociales pues en el imaginario de muchas personas quedó la sospecha de que están involucradas en hechos delictivos. Este es el poder que denunciamos tienen los medios y que sólo puede ser contrarrestado por una ciudadanía crítica. El poder de destruir vidas, de ensuciar a quienes discrepan, de crear discordia, de corroer las relaciones sociales y de hacer cada vez menos viable una auténtica democracia.

–          Que la crítica o el simple llamamiento a la reflexión sobre lo que dice un medio no puede, bajo ningún punto de vista, ser considerado una pretensión autoritaria, venga de donde venga. Por tanto, no hay elemento alguno para decir que con esta campaña se quiere acallar a los medios empresariales de comunicación.

Nos preocupa esta actitud intolerante, autoritaria y corporativista de los medios, no sólo de ABC, sino de todos los medios y entidades que, lejos de practicar la tolerancia y responsabilidad que exigen a los demás sectores sociales, se han sumado a la criminalización de una Campaña ciudadana cuyo único “delito” es hacer uso del mismo derecho a la crítica y a la libre expresión que estos medios dicen defender.

¿Dónde están finalmente el autoritarismo, la intolerancia y la hipocresía?

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