August Rush: Cuando la vocación llama

Publicado: febrero 16, 2012 en General

Seguir esa voz interior que carcome nuestro ser y nos llena de alegría cuando hacemos algo que amamos de verdad es lo que nos hace sentir la verdadera vocación. Vocación es esa suma de dones que Dios nos regaló para hacer de nosotros un instrumento para amar. La película “August Rush” aparte de hacerme sentir un sin número de sensaciones con los sonidos e imágenes en perfecta armonía también me hizo reflexionar sobre el equilibrio de lo que amamos y queremos hacer el resto de nuestras vidas. Cuando al fin encontramos “ese algo” que nos mueve y electrifica el alma dura tan solo un momento, que buscamos repetirlo a lo largo de nuestras vidas porque nos hace felices. Porque eso es la felicidad: una acumulación de buenos momentos durante toda la vida. La cara de August durante el concierto es una maravillosa descripción gráfica de lo que pasa en nuestro interior en ese instante glorioso. Recuerdo que cuando estaba haciendo mi pasantía en la sala de cirugía del Hospital “Reina Sofía” de la Cruz Roja estaba muy aburrido acostado en una de las camillas cuando de repente escucho un golpe muy fuerte, me levanto y veo que ingresa una paciente embarazada (dx, preeclampsia) enseguida pregunto a la licenciada si necesitaba algo y me pide que acompañe a la paciente y la tranquilice. Una vez en la sala de cirugía hablo a la paciente unos minutos sin recibir respuesta a lo que ella inesperadamente me agarra la mano con fuerza y me dice “gracias”. En ese momento tenía 16 años y ese gesto de la paciente que me llenó de algo indescriptible influenció de tal manera en mí que hoy estudio medicina. Fue ese primer momento en el que estando en un hospital experimenté una sensación única. Mayor aún fue la sensación de ver y escuchar al neonato ver el mundo. Recomiendo ver esta película maravillosa con un buen equipo de sonido para apreciar el arte de la comunión de los sonidos y la buena composición visual.

Amor en los tiempos de cólera

Publicado: febrero 6, 2012 en General

Esta gran obra de García Márquez me hizo pensar en la razón de un montón de sentimientos por los que pasamos a lo largo de nuestras vidas, en especial el más importante: el amor. Para muchos una simple cursilería inventada por los hombres para llevar mujeres a la cama, para otros un catalizador de tremenda fuerza. Para mí un sentimiento necesario para alimentar las ganas de vivir. García nos habla en su obra del amor humano y la fuerza que esta da a un hombre para mantener virgen su corazón y esperar a su amada durante 53 años 7 meses y 11 días. Años en que no fue más que un recipiente vacío de amor en el que las mujeres encontraban un refugio seguro y tanto éxito causaba su pena que al final sumó 623 mujeres en su haber. Pero jamás, pese a haber gozado con mujeres de toda condición, pudo calmar la inquietud de su corazón. “Aprovecha ahora que eres joven para sufrir todo lo que puedas, que estas cosas no duran toda la vida” le decía su madre.  Y lo mismo pienso yo. Ya que estamos en el “mes del amor” no puedo ser más que un entusiasta promotor de perder el miedo a vivir, el miedo a amar. Fascinan siempre las historias de amor que se desenvuelven en circunstancias tan adversas, no sólo hablo del amor de pareja sino del amor humano en esencia.

Probablemente el dolor de una separación sea equivalente a una muerte lenta en quienes han amado con toda pureza de corazón así como para otros no es más que la molestia de su conciencia por haber sido la otra mitad. Es ese dolor en que cimentamos nuestras habilidades de buenos o malos amantes, es ese dolor combinado con el amor dado y recibido con el que escribimos nuestro manual inconsciente del amor.

Conozco personas que se pasan la vida en búsqueda de ese sentimiento vital, otras que han tropezado con ella de alguna forma y unas cuantas que cuando lo ven huyen por miedo. Es decisión individual de cada uno elegir que personaje ser, pero no se puede estar en un limbo y no ser nada.

Leo estados de hermosas mujeres que proclaman “lo mierda que es el amor” y a algunas de ellas las conozco y puedo asegurar que son víctimas de hombres que basan sus relaciones en una mera actividad física, unos que otros con contenido “accesorio” de amor. No tiene ningún sentido más que el seguir cavando hondo en el vacío de sus almas y el de las mujeres que lastiman.

Este 14 de febrero es una fecha marketinera que da pie a que los hombres sean obligados a dar un detalle especial a la mujer que “aman” o “quieren”.  Una fecha en que sale ganando el que prioriza la lucha por una felicidad auténtica de esa persona.

El riesgo es vida.

Salí a probar mi “nueva” analógica con un rollo Centuria ASA 100. Probé bajo muchas condiciones: con mucha luz natural y en interiores. Usando de referencia mi experiencia con una digital. Utilicé las 36 exposiciones y de todas ellas solo una salió como quería. Los colores en un tono vintage y un desenfoque perfecto gracias al 35mm fijo (no lo subo porque es un retrato de una pareja amiga). Después de volver a explorar la cámara noté un pequeñísimo botón, en un lugar nada práctico, que activa el exposímetro; muy sorprendido quede al ver que tenía un pequeño led indicador y más aún que tenía pila. Lo mejor es que la máquina reconoce distintos niveles de ISO y puede darte la precisa acerca de una correcta exposición. Ahora en mi próxima salida de campo les podré mostrar mejores fotos. Aún estoy evaluando si la usaré para mi proyecto fotográfico que en breve les revelaré.

Quizás haya pasado el tiempo en que teníamos que ir a revelar las fotos y esperar que hayan salido bien pero la magia de la analógica nunca dejará de tener eso: magia. Luego de ver las fotos hechas por mi abuelo e imaginarme que en ese entonces él tenía que calcular todas las variables para que le salgan bien las fotos me inspiró a comprar una cámara analógica y emprender un pequeño proyecto fotográfico con el que espero abrir mi primera exposición de fotos. Estoy trabajando en un tema tabú con el que quiero despertar a la gente. Espero lograrlo. Aprovecharé bien estas vacaciones. Combinaré mi pasión por la medicina con esta mi otra pasión. Esta no es una cámara muy conocida, no hay mucha información útil en la red pero va andando de maravillas con una lente 35mm 2.8. La adquirí en una casa de antiguedades, me arriesgué e invertí.

 

Al son de un tic tac

Publicado: febrero 3, 2012 en General

Hace un par de años tuve la necesidad imperiosa de arreglar el viejo reloj de mi abuelo. Fui buscando relojeros por el centro de Asunción que cobraran lo justo e hicieran un buen trabajo (fue muy difícil). En una de las relojerías un señor me dijo: “Te lo puedo arreglar pero en un mes y te costaría como 150.000 guaraníes” entonces obviamente fui a otro: “Yo no lo puedo arreglar hoy pero lo podés llevar a Don Marsá que él te lo va a reparar, en 15 de Agosto y Haedo”. Me aventure a buscarlo porque ya lo quería ver funcionando. Al doblar la esquina veo un viejo cartel que decía “Relojería Marsá – Arreglos al instante”, entro al pequeño salón que con música clásica y tantos relojes y repuestos me introdujeron enseguida en un mundo fascinante. Quien atendía (y lo sigue haciendo) era Don Marsá, un hombre de unos 80 y pico de años canoso y de ojos azules con un español elegante y una simpatía inigualable. Me saluda y con una sonrisa me dice “Qué me traes! Qué me traes!”, le paso el viejo reloj y enseguida empieza a buscar su monoculo y una herramienta que rozaba lo microscópico. En 5 minutos de sacar, poner, limpiar y soplar me lo acerca al oido y dice: “¿Lo escucha caballero?”. Hoy fui a su relojería de nuevo pero con el objetivo de retratarlo al son de un tic tac. Seguía ahí por suerte con la sonrisa de siempre y extrañado por el pedido de sacarle una foto.

El Ñe’erei folklórico

Publicado: enero 24, 2012 en General

Un pésimo sistema de educación que data de muchos años más la falta de entusiasmo en la lectura y el esfuerzo mental dan como resultado generaciones enteras que están a merced de quienes manejan la prensa y el poder. El pensamiento crítico y de análisis está ausente en el 90% de los casos de las personas que comentan actualmente en los diarios (vía FB o web). Y no solamente eso, sino que la falta de respeto hace gala y muestra que aún nos falta mucho para poder llegar a debatir sin utilizar ofensas o motes.

Es notable como el factor “autodidacta” juega a favor de quienes se sienten insatisfechos con la educación que han recibido y son bendecidos con el hambre de saber. Estas personas buscan la información en internet, libros, en debates… Debemos romper con ese “ñe’erei folklórico” que tanto se lee en las redes sociales. Y no solamente ahí sino lo que escuchamos en la radio; el otro día escuché a un estudiante de periodismo en Radio Venus cuando hablaba de la Ley SOPA, era lamentable lo poco que sabía y como podría confundir a quienes lo escuchaban y tampoco saben mucho. Verguenza ajena me da escuchar a ese tipo de comunicadores.

En el área en que estemos debemos manejar la información. Ahí radica una de las claves para el éxito. Es triste leer comentarios con fundamentos tan pobres y poco constructivos. Si no se sabe del tema mejor NO APUNTAR CON EL DEDO ni decir cosas que no tienen fundamento. Si bien es difícil teniendo a diarios como ABC que inducen al lector a creer en su verdad debemos hacer frente a esto y estimular la búsqueda propia de la verdad.

Lamentable también es ver como queman a las personas ya sean políticos o profesionales en los comentarios. Hablan de ladrones, de estafadores, de mentirosos… Y ninguno de los acusadores tiene una prueba fehaciente del hecho más que el simple “escuché de…” tan común en la sociedad. Yo aprendí lo que es la discreción a la hora de hablar y más de acusar gracias a una persona que alguna vez me puso en mi lugar.

Así que la próxima vez que leas o escuches algo tóxico o dudoso no te quedes con eso y sé una persona crítica.

Luego de subidas y bajadas en mi vida cuan si fuera una montaña rusa he vuelto. Procuraré ser más constante con el blog este año aunque se viene bastante pesado. Mi compañera a diario será mi querida cámara sucesora de mi Nikon D40:  la Canon T1i.

Finalicé una etapa de mi formación fotográfica pero no la formación en sí (eso nunca se termina). En diciembre de 2010 trabajé brevemente con el objetivo de comprar mi notebook, cuando llegó esa semana antes de cobrar empecé a buscar en Clasipar.com alguna en buen estado pero de paso tambien quería ver qué tal iba el negocio de las cámaras. Hasta que encontré un par de anuncios con ofertas alcanzables para mi en ese momento.

Cuando faltaba dos días para cobrar aún no encontraba una notebook económica y tampoco estaba dispuesto a pagar en cuotas. Así que me jugué y opté por la cámara. Hice un par de llamadas para confirmar si aún estaban a la venta hasta que un amigo fotógrafo me dijo que un amigo suyo tenía una Nikon D40 a la venta. Así que lo llamé y ya nomás luego de cobrar nos encontramos y lo compré.

Y bueno fue así como dí el salto a la reflex. Mi anterior cámara era una Sony H10 que fue un regalo por mis 18 cumpleaños (muy buena compacta por cierto).

Yo ya manejaba los términos básicos de fotografía y el manejo de variables pero pese a ello me costó unos días poder tomarla con seguridad. Su debut fue en un casamiento, no saqué tan buenas fotos pero al menos la mayoría tenían buena exposición.

Viste cuando estás aprendiendo a manejar y derrepente tu viejo suelta la bici y empiezas a andar solito? Bueno, ese momento lo viví en Uruguay en enero 2011.

Aún necesitaba rueditas (entiendase leer el manual o usar el botón de ayuda) pero fui creciendo de apoco. He aquí algunas imágenes.

La Fuente de los candados

Atardecer en Punta del Este

Un gatito que rondaba la casa en donde me hospedé.