Cuando estaba en noveno grado (a 4 años de terminar el colegio), con 14 años observaba como en mi colegio maltrataban a alumnos y profesores. Lo cual me causaba pesar e impotencia. Pensaba a cada rato en lo que dijo Baden Powell: “Dejad el mundo mejor de lo que habías encontrado”. Mi colegio era japonés y era privado, (Nihon Gakko), obviamente ante los reclamos, los directivos respondían: “Existen muchísimos colegios, nadie le obliga a permanecer aquí. Esta es una institución privada”. Esa frase siempre hacía latir mi corazón a mil por hora, y me llenaba de ganas de querer gritarles a los directores. Yo sabía que los colegios son para prestar un servicio a la patria y que deben basarse siempre en los principios democráticos que rigen al país y por supuesto los principios éticos también. Todos los que han ido al Nihon Gakko saben de lo que estoy hablando. Ante todo esto yo no podía permanecer con los brazos cruzados, así que escribí un pequeño volante clandestino. Lo escribí semanas antes de iniciar las clases y los repartí en marzo, bien temprano por la mañana, cuando aún no había llegado nadie, me dispuse a repartirlos por algunas aulas e incluso la sala de profesores. Esto era a las 6:15 am. A las 12:00hs. me citan de la dirección junto a un compañero, y como si fuera un criminal me interrogan con la mirada fija puesta en nosotros. Yo le había dado instrucciones a mi compañero de no hablar (por suerte lo hizo). Durante 30 minutos les pasee con cuestiones: ¿Y si fue un profesor despedido? ¿Un padre molesto? ¿Un alumno con malas notas? Nosotros teníamos excelentes notas. Hasta que nos liberaron y comenzaron a investigar a los profesores y empleados. Luego me reí muchísimo de ellos. Quedaron atónitos con el volante, pues no había ningún antecedente. Y jamás esperarían que un joven se revelara. Lo más gracioso que decían que deberían ser entre 20 o 30 para cranear algo así, y que deberían de estar ligados con los campesinos sin tierras o algún sindicato.
Algo que aprendí ese día: Cuando me dijo que yo tenía evidencia incriminatoria le dije: –Si quiere puede revisar nuestras mochilas ahora!- Y ella respondió que no era necesario. Lo simpático era que tenía como 60 volantes aun. En el riesgo está la ganancia. La adrenalina fluyó discretamente pero me apacigüe y pasé.
Abajo pueden ver el volante y haciendo clic leerlo.
NUNCA ME DESCUBRIERON. SI SOS UN ESTUDIANTE Y PASAS POR LO MISMO ANIMATE Y CAMBIA EL CURSO DE LA HISTORIA.
RECOMIENDO ESTA PELÍCULA CON LA QUE ME SENTÍ PROFUNDAMENTE IDENTIFICADO.
Realmente una excelente película. Me sorprendía al verla semanas atrás porque al igual que estos jóvenes yo emprendí mi lucha pacífica utilizando como arma las palabras. Solamente que yo corrí mejor suerte que ellos. 100% Recomendada por el guerrero guaraní.

Escrito por juandy90 




